La pausa es el producto entero. Esto es lo que hace y lo que no hace.
Qué pasa cuando tocas
Tocas una app protegida. En vez de abrirse al momento, Offimo la retiene unos segundos. En pantalla ves la pausa, no el feed. Cuando termina, decides: entrar o soltar el móvil.
Eso es todo. Sin sermón, sin culpa. La idea es romper el gesto automático, para que abrir la app sea una decisión y no un reflejo.
Por qué es corta
Unos segundos bastan para que pase el impulso. Las pausas largas se sienten como un muro, y los muros se derriban: la gente desinstala la app en vez de cambiar el hábito. Tú eliges la duración al configurar una app y puedes cambiarla después.
Sí, aún puedes entrar
En modo normal, Offimo no bloquea nada de forma permanente. Después de la pausa puedes abrir la app. Algunos días lo harás, y no pasa nada. Lo que cambia es que lo elegiste tú.
Las investigaciones sobre este mecanismo, hechas con otra app, encontraron que la gente cerraba la app en vez de abrirla en torno a un tercio de las veces cuando aparecía una pausa corta, y que los intentos de abrirla bajaron en las semanas siguientes. La página de fuentes tiene los estudios.
Cuando la pausa no basta
Para los días en que ya sabes que no quieres negociar, existe el Modo Compromiso. Mientras está activo, no hay un toque rápido para saltarse la barrera hasta que termina la ventana que elegiste.
Si la pausa no apareció
Revisa este artículo. Nueve de cada diez veces es el permiso o la lista de apps.